Todo empieza en los Andes
Por Luis Esteban Perez
He montado bicicleta desde que tengo memoria. Mi papá practicaba mountain bike y de vez en cuando competía, así que no pasó mucho tiempo antes de que yo también me contagiara de esa pasión. Desde muy joven, el ciclismo quedó ligado a esa sensación de libertad que me acompaña hasta hoy y que terminó convirtiéndose en parte de quien soy.
De vez en cuando, cuando estábamos en el colegio, salíamos a rodar con Pablo por los circuitos de MTB que se usaban en competencias de días anteriores. Luego vino mi etapa de la bicicleta de piñón fijo, una fase que me enseñó muchísimo sobre física aplicada y control del movimiento. Desde entonces, la bicicleta también ha sido mi medio de transporte cotidiano, una constante en mi vida y no solo una herramienta deportiva.

Pero fue en el ciclismo de ruta donde encontré mi verdadera pasión. La bicicleta me ha regalado algunas de las personas más importantes de mi vida, me ha dado propósito y disciplina, incluso en esos momentos en los que la motivación no siempre está presente. Gracias a la bici he llegado a lugares que nunca imaginé y he conocido ciudades alrededor del mundo de una forma que muy pocos tienen la oportunidad de experimentar.
En lo profesional, mi camino comenzó como ingeniero. Con dedicación y mucho trabajo, hoy tengo la fortuna de vivir en Vancouver, donde trabajo dentro de la industria del ciclismo, vinculado directamente a la organización del gran fondo más grande de Norteamérica. Un entorno que combina deporte, comunidad y una forma de vida que gira alrededor de la bicicleta.

Hoy, el ciclismo hace parte de mi vida diaria y no puedo estar más agradecido por ello.
Ser parte de Andes Domestique me da la oportunidad de compartir con la comunidad ciclista de mi nuevo hogar lo mejor de mi país: los paisajes de Colombia, sus rutas y una cultura ciclista profunda y auténtica. Son esos mismos elementos los que me formaron como ciclista y siguen marcando mi manera de entender la bicicleta.
También me permite conectar con otras personas a través del legado ciclista colombiano, una historia que siempre ha sido fuerte y que continúa creciendo, sobre dos ruedas y con sentido de comunidad.
