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Ciclismo en Nariño, Colombia Ruta épica por los Andes entre cañones a más de 3.000 metros

Descubre una ruta épica de ciclismo en Nariño: 145 km, 3.600 metros de desnivel acumulado y paisajes impresionantes entre cañones y montañas de Colombia

Si alguna vez te has preguntado qué viene después de conquistar el Alto de Letras, esta historia comienza justo ahí. Buscábamos un reto diferente, algo que nos sacara de las carreteras conocidas y nos mostrara otra cara de Colombia.
Lo que empezó como unos días en familia terminó llevándonos a descubrir Nariño, una tierra de altitudes extremas, cañones interminables y un silencio profundo que confirma por qué la bicicleta es la mejor forma de explorar.

Volcán Azufral
Credits: Colparques

Había escuchado que en Nariño, Cauca y otros departamentos del sur del país convergen varias de las condiciones geográficas que definen la vida en Colombia. Las enumero como las recuerdo, sin que ninguna sea más importante que otra.
El Nudo de los Pastos, donde la cordillera de los Andes, nacida en la Patagonia al sur de Argentina y Chile, se divide en tres ramales.
El Macizo Colombiano, cuna de las principales arterias fluviales del país, entre ellas los ríos Cauca, Magdalena, Putumayo y Patía.
Y el cinturón volcánico del sur, hogar de gigantes como Galeras, Cumbal, Azufral, Doña Juana, Chiles, Sotará y Puracé.

Vía a Tuquerres

Este es un paraíso que aún espera ser explorado. Los locales hablan de innumerables rutas tanto para ciclismo de ruta como para MTB, cada una ofreciendo una forma distinta de vivir el territorio. Para nuestro viaje elegimos dos recorridos: uno que nos llevó a la alta montaña extrema y otro que nos sumergió en la naturaleza y en los contrastes térmicos más marcados de los Andes.

La primera ruta fue la más ambiciosa. El objetivo era superar los 3.000 msnm en tres ocasiones durante un solo día, con un punto más bajo que aun así se mantenía en los 1.785 msnm. Nuestro destino era Túquerres, lugar de nacimiento de Darwin Atapuma, uno de los grandes escaladores del ciclismo colombiano.

Arrancamos a las seis de la mañana, envueltos en capas para combatir el frío. El primer ascenso fue La Coba Negra, una subida clásica de entrenamiento en Pasto. Desde el punto de inicio pedaleamos 16 kilómetros con una pendiente constante cercana al cuatro por ciento, el esfuerzo perfecto para entrar en calor, soltar las piernas y preparar el cuerpo para lo que vendría.

Coronamos a 3.187 msnm antes de lanzarnos a un descenso largo de casi 23 kilómetros, hasta el punto más bajo de la jornada.

Darwin Atapuma
Credits: Sky Sports

La carretera contaba con dos carriles, una berma amplia y poco tráfico, lo que la convirtió en uno de los lugares más seguros que hemos sentido para rodar en bicicleta. Llegamos al poblado de Pedregal justo cuando las campanas de la iglesia anunciaban la primera misa del día.

Con el calor del cañón comenzando a subir y el sol ya iluminando el recorrido, iniciamos el segundo ascenso hacia los 3.000 msnm: 28 kilómetros de subida con una pendiente media del 4,4 %. Los primeros tres kilómetros fueron, sin duda, los más impactantes de toda la ruta. Ver el Río Guáitara serpenteando en el fondo de un cañón inmenso fue una sorpresa inolvidable, de esas imágenes que quedan grabadas para siempre.

Pedregal – Nariño

Al llegar a Túquerres hicimos una parada para un segundo desayuno. No podía faltar una jarra grande de agua de panela caliente y llenar de nuevo los bidones. Sobre el papel aún nos quedaban dos o tres horas de pedaleo, pero subestimamos la montaña. Fue una lección de humildad y un recordatorio claro de lo importante que es planear bien la nutrición en rutas de alta montaña.

Tras un descenso en el que el paisaje se volvía más imponente con cada kilómetro, llegó el desafío final. Si bajar desde La Coba Negra había parecido interminable, volver a subirla sería una prueba mental. El silencio se apoderó del grupo mientras cada uno buscaba un ritmo que permitiera seguir avanzando. Con más de cien kilómetros ya acumulados en las piernas, afrontamos la subida más dura del día: 23 kilómetros al seis por ciento.

Una nube espesa cruzó el puerto y nos obligó a detenernos bajo la lluvia para ponernos las chaquetas impermeables. Esto es lo que más nos gusta del ciclismo en Colombia: poner a prueba hasta dónde podemos llegar, ir más allá del cansancio y seguir avanzando, pedalazo a pedalazo.

Más de dos horas después volvimos a coronar a 3.187 msnm. En ese punto, la comida era lo único en lo que podíamos pensar. Paramos en Lácteos La Victoria y no solo comimos, literalmente devoramos todo lo que encontramos.

Con el estómago lleno y el ánimo arriba, emprendimos los últimos 18 kilómetros de regreso a casa. Las conversaciones volvieron, acompañadas de sonrisas y esa sensación de satisfacción que solo queda después de una jornada exigente en la montaña.

El resumen de la rodada:

Esta es una ruta para quienes buscan un verdadero reto de alta montaña, la oportunidad de vivir los pisos térmicos de Colombia y dejarse sorprender por un paisaje distinto en cada curva. Si estás en busca de nuevas rutas de ciclismo de ruta en Colombia, Nariño te espera con montañas colosales, carreteras tranquilas y la certeza de que siempre habrá algo nuevo por descubrir.

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